ECONOMÍA

Desayunar, almorzar y cenar cuesta Bs. 58.300 diarios

Venezolanos sacrifican cada vez más la incorporación de la proteína a las comidas por los altos precios de la carne de res y cochino, pollo, huevos y queso
La inflación se sienta en la mesa de los venezolanos y consume el presupuesto familiar. Adquirir los productos para preparar desayuno, almuerzo y cena, solo de un día, significa una inversión de 58.300 bolívares, equivalente a 23% del salario integral de 250.531 bolívares. 

Platos como pabellón, arroz con pollo, albóndigas, chuletas o bistec con arroz y ensaladas ya no protagonizan los comedores. “Cada vez es más difícil diseñar los menús para mi familia compuesta por mi esposo, dos hijos adolescentes y yo”, contó María Ruiz, ama de casa.

En un recorrido por los mercados de Quinta Crespo y Chacao, comercios y automercados en el centro y este de Caracas, los consumidores manifestaron preocupación ante la subida constante de los precios de los alimentos.

Al comparar la segunda semana de noviembre de 2016 con igual lapso del presente mes, se observa que el valor promedio del kilo de pollo entero aumentó 274,3%; de la carne de res 375% y de la chuleta de cochino y ahumada 267,5%. Tales montos descuadran el presupuesto familiar y comprometen el consumo de proteína, uno de los rubros más costosos.

Entre la segunda semana de noviembre de 2016 y la segunda semana de agosto, el kilo de pollo pasó de 3.900 bolívares a 14.600 y de carne (mechar, guisar y molida) pasó de 5.300 a 25.200 bolívares, mientras que el de la chuleta de cochino se movió de 6.000 a 29.400 y el kilo de ahumada pasó de 8.000 bolívares a 35.950 bolívares.

“Preparar un arroz con pollo es solo para las grandes ocasiones, si acaso. Lo mismo pasa con el bistec, las chuletas y las albóndigas porque su acompañante es el arroz y está carísimo”, expresó María Ruiz. El costo de mercado del cereal premium en noviembre pasado era de 2.750 bolívares, pero ahora es 18.500 bolívares y una familia de 4 miembros consume 2 tazas (medio kilo de arroz) en una comida.

Hacer un pabellón para 4 comensales implica gastar ahora 23.348 y para hacer un arroz con pollo se requieren 17.705 bolívares, lo que en noviembre de 2016 costaba 250% menos.

La pasta boloñesa también resulta costosa porque 4 porciones significa gastar, solo en la carne 10.080 bolívares y 6.000 bolívares en medio kilo de pasta. Gladys Gutiérrez, ama de casa, se queja de que el kilo de bistec vale 25.450 bolívares) y de milanesa de pollo 23.750 bolívares.

El pescado tampoco es una opción. El kilo de atún fresco cuesta 27.980 bolívares y un lata de 250 gramos ronda los 7.300 bolívares. 
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Estirar el dinero

Ante el incremento constante de los precios, Gutiérrez señala que le “saca el jugo” al bono alimentación (actualmente de 153.000 bolívares mensuales) ya que en su hogar ese ingreso es doble porque su esposo y su hijo trabajan. 

“Gran parte del ticket lo gasto en la carne y el pollo. Un mes compro una pieza de carne de 5 kilos que me la ponen en bistec, molida, mechar y guisar. El otro mes le toca al pollo que lo compro entero, en muslos y pechuga, de las que yo misma saco las milanesas”, explica.

El ama de casa precisa que esas carnes le duran para 15 días. “El resto del mes acudo a los granos, la pasta, vegetales guisaditos, papa, yuca, plátano y huevos para los almuerzos”.

Los huevos son la proteína menos costosa y a la que los consumidores acuden para que forme parte del menú de las tres comidas diarias. Sin embargo, el precio del cartón se elevó 413,1% al pasar de 4.190 a 21.500 bolívares entre noviembre de 2016 y el presente mes.

Los granos, cuyos costos también se han incrementado, se han convertido sin embargo, en protagonistas de los almuerzos. “Son rendidores” asegura Gutiérrez. 

En noviembre pasado, las caraotas negras tenían un precio de 4.971 bolívares el kilo y hoy cuestan 10.000, lo que significa un aumento de 101,1%. La lenteja, otro de los granos más buscados, valía 7.500 bolívares el kilo en noviembre mientras que actualmente vale 18.781, lo que evidencia un incremento de 150,4%.

Entre ambos lapsos, el precio del kilo de frijol y de arvejas también se movió en detrimento de la economía familiar. El frijol pasó de costar 3.000 bolívares a 9.000 y las arvejas de 7.426 a 15.000 bolívares con variaciones de 200% y 101,9%. Los granos se combinan con arroz pero ante su elevado precio, muchos están comprando el cereal picado, de menor calidad, que se consigue a 10.000 bolívares el kilo.

Consumidores consultados en el recorrido por los mercados municipales, comercios y automercados revelaron que las frutas están a la cola de las necesidades alimentarias de la familia y su compra se reduce a cambur, naranja y, a veces, lechosa cuyos precios son 2.800, 2.000 y 5.000 bolívares el kilo cuando en noviembre del año pasado eran 700 bolívares la primera y 1.000 bolívares las otras dos.

Los consultados narraron que solo se comen una arepa por persona porque el precio de la harina de maíz precocido subió 300% (de 3.750 a 15.000 bolívares). El kilo de maíz pilado aumentó de 2.300 a 13.000 bolívares.

Agregaron que el relleno de la arepa es perico o queso blanco rallado. El precio de este último es de 23.500 bolívares el kilo frente a 5.252 de noviembre, lo cual evidencia un alza de 347,3%. 

Zenaida Gómez, doméstica, narró que es difícil comer completo cada día. “Estamos apretados porque la comida está muy cara y solo mi sueldo entra en la casa. A veces sacrifico mi comida para que mis nietos puedan comer yuca, sardina o arroz picado, el que comen los pollitos”.

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