ECONOMÍA

Los números de la economía a 10 meses del decreto de emergencia


Los números de la economía a 10 meses del decreto de emergencia
Por quinta vez en el año el presidente Nicolás Maduro extendió la validez del Decreto de Emergencia Económica que busca superar la crisis económica producto del agotamiento del modelo socialista y agravada por el desplome de los precios del petróleo. Pero a 10 meses de haber decretado la emergencia ¿qué ha cambiado en el entorno económico?
Diputados, empresarios y economistas coinciden en que el Decreto de Emergencia Económica, que desde el mes de mayo incluyó el término y de Estado de Excepción, no ayudó a resolver el crítico estado en el que se encuentra la economía, y que para revertirlo se necesitan medidas especiales sino sensatez, sentido común y voluntad política para introducir los cambios.

El aumento en el precio de la gasolina y la flotación de la tasa Simadi/Dicom, anunciados en febrero, fueron decisiones aisladas que no han incidido en una mejora en las cuentas fiscales.
 
Los controles de cambio y de precios se mantienen después de 13 años, aunque en este segundo caso el gobierno ha sido permisivo al dejar que se importen productos de primera necesidad que escasean en el mercado local para venderlos a precios internacionales que apenas pueden pagan unos pocos.

Medidas efectistas como los Comités Locales de Abastecimiento y Producción y la Gran Misión Abastecimiento Soberano (controla la distribución) han dado respuestas puntuales a unos pocos y de manera intermitente, causando malestar entre la población de menores recursos que son los que pueden beneficiarse de la entrega de bolsas de alimentos (CLAP).

El ingreso del empresario Miguel Pérez Abad al gabinete económico a comienzos de año no daba esperanzas al sector privado de que se tomarían en cuenta sus demandas. Tras la creación de 15 motores productivos fue muy poco lo que se avanzó. Más pudo el ala radical del gobierno y Pérez Abad estaba fuera de la vicepresidencia económica y del Ministerio de Industria y Comercio, siete meses más tarde.

Los anaqueles en los estados fronterizos comenzaron a llenarse de productos importados de Brasil y Colombia, situación que empezó a replicarse en Caracas desde mediados de septiembre y con mayor frecuencia desde octubre, pero no exclusivamente con bienes procedente de vecinos países, sino de Italia, Estados Unidos e incluso países árabes..

La vigencia del estado de emergencia económica, que ya va por 10 meses, no ha servido para que el gobierno adopte las decisiones en el camino correcto para superar la emergencia, mientras insiste en no reconocer sus desaciertos y endosarlos a factores internos y externos, a una conspiración para desestabilizar la llamada revolución bolivariana.

Sin cifras oficiales que den cuenta de cómo se encuentra la economía, expertos locales y organismos internacionales sacan cuentas y hacen sus proyecciones para lo que se espera sea el peor año de la economía venezolana.
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1.- Inflación: El BCV admitió una inflación de 180,9% al cierre de 2015, la más alta del mundo, aunque cálculos particulares ubicaron la variación en 240%. En 2015, los aumentos de precios estuvieron encabezados por el grupo alimentos y bebidas no alcohólicas con 315%, De acuerdo con algunos economistas locales la inflación de este año cerrará entre 450% y 500%, la más alta del mundo. 

El Fondo Monetario Internacional pronostica una inflación de 720%, cifra similar a la calculada por los industriales en el foro de Perspectivas celebrado la segunda semana de noviembre y en el que estimaron la variación de precios en 741,5%

2.- Producto Interno Bruto: En 2015, la cantidad de bienes y servicios producidos por la economía, se contrajo 5,7%, de acuerdo con el BCV. Las actividades no petroleras cayeron -5,6% y las petroleras -0,9%.

A juzgar por datos suministrados por economistas el retroceso en el PIB se proyecta entre 9,5% y 11%, igual que el sector industrial que calcula la contracción en 9,6% al término de 2016.

3.- Reservas internacionales:
Estos activos terminaron 2015 en $16.631 millones, una pérdida de $5.719 millones o de 26% en el año. El descenso se aceleró a medida que el gobierno necesitaba cubrir compromisos de deuda externa.

A pesar de la caída en los precios del crudo, el gobierno no dejó de cumplir con los pagos a tenedores de deuda. Pdvsa concretó apenas en octubre un canje de bonos 2017 por títulos 2020. El 14 de enero, fecha en la que entró en vigencia la emergencia económica, las reservas internacionales se encontraban en $15.601 millones y al 11 de noviembre, la data más reciente, estaban en $10.924 millones, es decir, $4.677 millones o 30% menos.

4.- Precio del petróleo: La cesta venezolana de exportación alcanzó la segunda semana de noviembre un precio de $37,46 el barril para ubicarse en $34,02 promedio, $5,98 menos que los $40 presupuestados por el Ejecutivo y $10,63 por debajo de los $44,65 registrados en 2015.

Bancas de inversión han calculado que por cada dólar que pierda el barril de petróleo, dejan de ingresar unos $700 millones.

En junio de 2014 los precios del hidrocarburo abandonaron el techo de los $100 para caer de manera acelerada producto de una abundante oferta y la ralentización de las principales economías europeas y asiáticas.

5.- Riesgo país: La percepción de los inversionistas sobre las primeras señales a comienzos de año llevaron el riesgo país desde 3.542 puntos el 14 de enero a 2.373 el 14 de noviembre, una baja de más de 1.000 puntos. A ello contribuyó la leve recuperación de los precios del petróleo, que el gobierno no dejara de pagar a tenedores de bonos y la flexibilización del Simadi, que sirvió hasta mediados de septiembre para detener el avance del dólar paralelo.

No obstante, el EMBI por su siglas en inglés o Índice de Bonos de Mercados Emergentes, medido por el banco JP Morgan, sigue siendo el más alto entre los países medidos por la banca de inversión.

El riesgo país de Venezuela es más alto que el de Ecuador (788 puntos), que además de padecer los efectos del desplome petrolero, enfrenta una apreciación del dólar, su moneda de curso legal.

6.- Tasa de cambio:
La política del control cambiario fue modificada en febrero para llevar de tres a dos las tasas preferenciales, pero la brecha entre ambas tasas es de más de 6.400%. El casi nulo acceso a cualquiera de estas, mantiene distorsiones de precios que en nada se asemejan a la realidad. El dólar protegido a Bs 10 y el flotante que cerró el 14 de junio en Bs 656,97, no cubren las necesidades de la economía y el gobierno estimula un mercado paralelo sobre los Bs 1.900, que conjuntamente con la escasez marcan los precios de la economía, aún envuelta en la incertidumbre política a pesar de la actuación de la comunidad internacional para la resolución de conflictos.

7.- Escasez:
Consecuencia de los desequilibrios cambiarios y de la reducción en la asignación de divisas a los privados que ha dejado a la industria sin materias primas e insumos, 2016 se caracterizó por la paralización de algunas líneas de producción y menores importaciones centradas en el gobierno.
La crítica situación que ha erosionado el poder adquisitivo de la población ha focalizado las compras hacia el área de alimentos y artículos de higiene personal, que presentan una demanda infinita.

Las distorsiones de precios han creado un lucrativo negocio para un amplio sector de la población que ha hecho del bachaqueo (reventa de productos subsidiados a precios escandalosos) un modo de vida. En los últimos meses la competencia ha sido la de las importaciones, que en algunos casos presentan precios por debajo de los que ofrecen los bachaqueros.

El índice de fallas en los anaqueles (el mercado negro está mejor abastecido) medido por la firma Datanálisis en septiembre, reflejaba que la escasez promedio en Caracas era de 77,2%.

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